La Aspirante (2021): obsesión enfermiza
La Aspirante (2021) es un correcto drama psicológico que se sostiene, sobre todo, gracias a la convincente interpretación de Isabelle Fuhrman, capaz de transmitir con naturalidad la progresiva degradación emocional de una protagonista consumida por la obsesión. Uno de los mayores aciertos de la película reside en la puesta en escena de Lauren Hadaway, que utiliza la fotografía, el montaje y una cámara cada vez más inquieta para reflejar el deterioro mental de la protagonista. La obsesión acaba impregnando la imagen, el sonido y el ritmo del relato, logrando que el espectador experimente esa espiral de exigencia y ansiedad casi en primera persona. Los ambientes grises y oscuros donde entrena la protagonista nos da una idea de como es está película. En cierto modo, su obsesión nos recuerda a películas como El cisne negro (2010) o Whiplash (2014).Sin embargo, el film tropieza en un aspecto fundamental, ya que nunca termina de explicar qué impulsa realmente esa obsesión desmedida. Más allá del perfeccionismo o la competitividad inherentes al deporte, el guion apenas ofrece pistas sobre las causas psicológicas que llevan a la protagonista a actuar de forma tan extrema. Esa ausencia de contexto resta fuerza al conflicto y dificulta una implicación emocional más profunda.
En conjunto, La Aspirante es una película competente y bien realizada, con momentos de notable intensidad visual y una protagonista excelente, pero cuyo desarrollo dramático no termina de estar a la altura de sus ambiciones. No destaca especialmente dentro del género, aunque tampoco puede considerarse una mala película.
Comentarios
Publicar un comentario