El diablo sobre ruedas (1971): el nacimiento de un gran director
El diablo sobre ruedas ( Duel , 1971) representa la irrupción de un cineasta con una personalidad desbordante, capaz de transformar un argumento aparentemente insignificante en una experiencia cinematográfica inolvidable. La premisa no puede ser más sencilla. Un hombre corriente, al volante de un automóvil corriente, emprende un viaje cualquiera por las carreteras del desierto californiano. En el trayecto se cruza con un gigantesco camión cuyo conductor permanece invisible durante toda la película. A partir de ese instante, la normalidad se convierte en una persecución implacable donde el protagonista ya no lucha contra otro conductor, sino contra una fuerza irracional, casi sobrenatural, una encarnación del mal sin rostro ni motivación. Es precisamente esa sencillez la que convierte la película en una obra maestra del suspense. Spielberg comprende desde su primer largometraje que el miedo funciona mejor cuando permanece incompleto. Nunca vemos al camionero; apenas intuimos unas botas...