Stalker (1979): El viaje interior, la fe y la escultura del tiempo
Estrenada en 1979, Stalker es la última obra maestra que Andrei Tarkovski rodó en la Unión Soviética antes de su exilio, consolidándose como una de las cumbres absolutas del cine de autor. La película cuenta con una fotografía sublime a cargo de Alexander Knyazhinsky —y un trabajo inicial de Georgi Rerberg—, donde el uso del sepia monocromático para el mundo terrenal e industrial contrasta radicalmente con el color vivo y orgánico al entrar en "La Zona". La icónica banda sonora de Eduard Artemyev combina magistralmente motivos tradicionales de flauta con atmósferas electrónicas, creando un paisaje sonoro alienante. Cabe destacar una de las anécdotas más célebres de la historia del cine: tras haber rodado casi la totalidad del film durante un año, el equipo descubrió que la nueva película experimental Kodak de 5247 utilizada en el laboratorio había quedado inutilizable, dando como resultado imágenes extremadamente oscuras y verdosas. Lejos de rendirse, Tarkovski decidió volver...
